domingo, 30 de diciembre de 2012

A la ternura





Cuando el viejo se hizo niño
regreso al futuro,
y el niño quitó los sillares
al hacerlo no pudo ser frío
en ciertas  cuestiones,
quito uno y le dijeron inocente
!ese muro es grande para ti¡
pero el muro cayó un poco
luego otro y otro
otro poco y otro poco
y volvían a decir
!ese muro es grande para ti, irracional¡

Luego vinieron los listos a sentenciar
!ese muro es grande para ti¡
mucha imaginación tiene éste.

¿Quién leche cree a los niños?
esos enanos ancianos que imaginan sin límite
lo que no existe porque es libre.

No sabían que ese niño no creía en los reyes magos
desde el día que descubrió a su madre
poniéndole el juguetillo,
cuando ella sonrió y gesticuló,
era tan pequeño en sus manos
y tan grande
que le dio el mayor regalo,
y el niño desde entonces creyó en ella, sin nostalgia
sin objeto sin frontera
y porque sí, sin más motivo,
no eran grandes esos muros,
los derriba la ternura.