domingo, 11 de noviembre de 2012

El síndrome


La ciudad de columnata
bullicio del Popolo
trasiego que no cesa
y escalinata y la fuente
y un torso en la terraza
que te mira
con descaro en el Trastevere,
tras el cristal
dice que es amor lo de cierta fontana

Desmantelan las termas
y adornan con bañera de granito
la Piazza
en la fachada del Palacio con arista en travertino
la decoración es variopinta,
tres pisos trece ventanas
alternan la zona noble
frontones curvilíneos triangulares,
al llegar a las tejas descansaron Sangallo y los albañiles.

Abajo en la esquina
sentada en el escalón
una mujer,
sin vértigo ni elevado ritmo cardíaco
sin alucinación,
mira abstraída
apura un bocadillo
disimula
el síndrome de Stendhal