domingo, 25 de noviembre de 2012

El remo que me toca


Una vida no es suficiente para ver, para vivir
y decir lo que siembra en la Tierra
la canalla semilla que somete.

Te marcaron de niño con indios y ellos,
fuegos de guerra y juegos maniqueos
rellenaron biberones, con su leche
la moral judeo cristiana.

Convirtieron el bosque en petróleo
y quemaron la conciencia
con motores de sus tiempos
a ninguna parte.

Bastó un poco de frío
para despertar y oler basura,
algunas se apagaron en la tierra bondadosa
otras no reciclables.

Vino la madre echando colonia de garrafa
escozor para oler a limpio
y hábiles las marcas  raptaron con patentes
recortaron el olfato y nadie dijo nada.

Ya sé,
tampoco basta ver para vivir
si no empujo el remo que me toca.