sábado, 3 de diciembre de 2011

VHANKOZ


Hubo un tiempo en que la ganancia de los hospitales públicos era la salud y ya está.
Hasta que cierta banda de nobles poderosos con escudos en forma de urnas fluorescentes, bien armados e instigados por una gente que tenía por cabeza billetes de quinientos euros, hicieron un extraño conjuro transformando la salud pública en beneficio privado.
Desde entonces un grupete de ociosa gentecilla llamadas "inversors" decidieron que querían ganar dinero desde sus sillones a costa de la salud ajena.
Se crearon fábricas hospitalarias y éstas empezaron a tener grandes beneficios que los "inversors" ingresaban en unos locales llamados VHANKOZ que eran propiedad de los cabezas de billetes de quinientos.
Como quiera que VHANKOZ se dio cuenta del negocio, aumentó la circulación de dinero destinado a inversión en especulación sanitaria... poco a poco se hicieron con todos los hospitales centros de salud y consultas.
Los VHANKOZ regalaban una consulta con el dentista, a quien abriese una cuenta, o una operación de estómago a quien lograse mantener las calderillas varios años a plazo fijo.
Los caballeros de las urnas fluorescentes, ungidos de los dioses, se sentían satisfechos por haber logrado generar toda la confianza que exigían los grupetes dinerarios y pusieron las urnas en un Museo de Arqueológía.
Por esas fechas un pequeño grupo de artesanos fabricantes de ataúdes, debido a la caída de la salud pública, había prosperado hasta hacerse un "grupete de negocios" muy peligrosos para las VHANK-AZ, la muerte estaba en sus bolsillos.
Diversas direcciones VHANKOZ-ARIAS, ocuparon a sesudos asesores en comisiones de rentabilización del negocio funerario. Las expectativas fueron tan prometedoras que lograron introducirse en el negocio de madera de ataúdes, y en el de fábricas de clavos y errajes mortuorios. En pocos años lograron VHANK-IZAR la muerte. Ahora la gente anda por ahí en busca de una muerte aunque sea sin contrato ni seguridad social.